Ingredientes:
1/4 l. aceite de oliva virgen
2 dientes ajos
1 yema de huevo.
Una pizca de sal.
1 mortero de marmol.
1 mazo de madera.
Preparación
Se pican los ajos en el mortero con una pizca de sal, se añade la yema y luego con una aceitera con el pico muy fino se empieza a echar el aceite muy despacio y sin dejar de remover con la otra mano. Se irá formando una pasta muy espesa, que irá creciendo mientras sigamos echándole aceite. No se puede dejar de remover nunca. Solo al final cuando ya esté terminado, si se tiene que rectificar de sal se puede hacer con cuidado.
Consejo para el mal aliento: Generalmente los ajos conllevan una digestión pesada, aparte de otros problemas de aliento. Esto problemas se pueden solucionar en parte quitando la semilla central. Corte los ajos en dos mitales a lo largo, y extraiga la semilla con la punta de un cuchillo.
Recuerde que el "perejil" es una aliado para quitar o la menos "rebajar" el "olor a ajo".

Propiedades
El ajo es un diurético, expectorante y estimulante. Se ha utilizado a lo largo de la historia como un antiséptico.
Hace muchos años se utilizaban los ajos como un tratamiento para la lepra. También fue un ingrediente en los remedios artesanales que se aplicaban durante la plaga en Europa.
El ajo es un remedio natural que se utiliza para el asma, la tos, dificultades respiratorias, bronquitis, tuberculosis etc. Al parecer dar constratados resultados para combatir reumas.
Recientemente se señala que el ajo ayuda a reducir los riesgos de contraer cáncer por sus contenidos antioxidantes como la allicina, la quercitina..
Incrementa las defensas del organismo, mejorando nuestra respuesta a virus y bacterias, es antiinflamatorio, anticoagulante, vasodilatador y depurador. Es un antibiótico natural.